Sonidos

Two Door Cinema Club me recuerda a la bicicleta que estaba en la pared del Coffee Legacy antes de que lo restauraran. Me recuerda al chai helado que me estaba tomando aquella tarde, hacia calor. Me recuerda, a que tú también pediste un chai, y fue la primera vez que lo probaste.
Two Door Cinema Club me recuerda a la primera vez que lo conocí.

Torches, de Foster de People, me recuerda a la primera vez que me subí al metro. A la primera vez que vi Bellas Artes y el Zócalo. A la primera vez que me subí a un camión en un lugar desconocido para ir a verlo.
Foster the People me recuerda a la primera vez que lo conocí.

Génesis, de Dua Lipa, me recuerda a la primera vez que vi la playa más azulácea de todas. Al sabor del ron en mis labios, y la sensación de humedad en el clima. Me recuerda haber estado tan perdida en un mismo sitio, una y otra vez.
Dua Lipa me recuerda a la primera vez que me perdí en mí.

Dog days are over, de Florence and the Machine, me recuerda a la primera vez que dormí sola, en un lugar desconocido. A la primera vez que tuve que enfrentarme al mundo, ser la base de mi alimento, la protectora de mi salud.
Florence me recuerda a la primera vez que fui mía de mí.

Marco Antonio Solis me recuerda a la primera vez que fui al Jardín San Marcos. El primer lugar y la primera vez en la que nos dimos un beso. Todo estaba muy verde, pero también predominaba el rosa de la cantera.
Marco Antonio Solis me recuerda a la primera vez que vi tus ojos marrones y sentí tus brazos cálidos, al momento en que supe que quizá, después de mucho tiempo, todo iba a estar bien.

 

 

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Las palabras fancy en el marketing del skincare no representan NADA.

Muchas veces vamos al super con la intención de comprar un producto para la piel y podemos leer etiquetas que están ahí con la intención de impresionarnos: “Probado dermatológicamente”, “sin conservadores químicos”, “probado clinicamente”, por mencionar algunos, y nosotros decimos oh wow seguro está perron y pueden pasar dos cosas: seguimos con nuestras vidas porque para nosotros nada de eso significa algo o lo compramos porque seguro todas esas cosas representan que el producto está chingón. Bueno pues, spoiler: usualmente NO significan nada.

Lo mejor siempre es investigar qué chingados significa todo esto y juzgar nosotros la calidad de nuestros productos para tener la capacidad de cambiar entre una u otra cosa sin perjudicar la salud de nuestra piel. En la siguiente tabla adjunto el vocabulario más utilizado por la maldita mercadotecnia para hacernos caer en sus garras.

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Como podemos observar, la mayoría de los términos se utilizan deliberadamente por los sectores de mercadotecnia de la industria de belleza. La mayoría de ellos no están regulados adecuadamente para saber en qué grado son funcionales como los productos hipoalergénicos, no comedogénicos, orgánicos o naturales. No hay una definición general para ninguna de estas cosas, y cada marca pone sus propios estándares para saber cuanto es suficiente. Las pruebas clínicas pueden ser desconfiables debido a que las muestras de individuos son muy pequeñas respecto a la población de compradores y no suponen resultados estadísticamente confiables; este es un error cometido por diversos sectores de la industria. Las pruebas dermatológicas, por otro lado, pecan por su falta de rigurosidad: Es como ir a la playa y saber que hay un salvavidas observándote, te hace sentir seguro de que podrás salir a salvo de la situación, más no es así en todos los casos.

Por otro lado, debido a las nuevas waves de veganismo/vegetarianismo existe una tendencia enorme hacia pensar que las cosas naturales son siempre buenas para la piel, al contrario de las sintéticas: Esto no es así, muchísimos ingredientes naturales causan reacciones en la piel y existe aún más documentación al respecto que en contraste con sus contrapartes sintéticas. Además, la creación de muestras sintéticas puede ser favorecedora para el ambiente. La fragancia, por otro lado, ha sido banneada en los últimos tiempos debido a que no es claro que contiene o qué es: no hay, de nuevo, una definición general y puede ser en realidad, la combinación de muchas cosas diferentes (aunque mínimas) que no están especificadas y no sabemos qué son. Además, existe una larga documentación sobre la fragancia como ingrediente principal en la causa de irritación y alergia.

Eso es lo que queremos en nuestros productos: que exista evidencia científica para su uso o para su prohibición, para su beneficio y para posibles efectos secundarios. Que se les someta a pruebas científicas drásticas (pero no en animales, plis) y que existan regulaciones en los ingredientes que podrían ser dañinos en altas concentraciones.

Y ahí está. La industria de la belleza se ha catapultado en los últimos diez años: El número de marcas se ha multiplicado, tanto en la cosmética como en el cuidado de la piel. Lo que nos ayuda realmente a tomar buenas decisiones para adquirir nuestros productos es conocer a nuestra piel y familiarizarnos con los ingredientes, empezar a identificar aquellos que le provocan algún cambio positivo o negativo: esta investigación debe ser sumamente personal, puesto a que lo que le funciona a unos no necesariamente podría ser funcional para nosotros. Hacer nuestra chamba, leer correctamente las etiquetas, investigar ingredientes, investigar previamente los productos, leer sobre quienes y durante cuanto tiempo desarrollaron sus productos nos permitirá saber qué es lo adecuado y no para nuestra piel.

¿Algún otro término que debería agregarse? ¡Déjalo en comentarios!

Expectativas

El año pasado, cuando estaba deprimida, aprendí algo en terapia que quiero compartir con todos porque siento que a veces debemos recordarlo:

Está bien bajar nuestras expectativas. Está bien dejar de autoexigirnos. A veces tenemos una meta de perfección que es muy autodestructiva y tóxica, que nos hace sentir insuficientes para vivir. Lo hacemos todo, lo damos todo y jamás nos sentimos suficientes.

A veces por más que hacemos parece que no estamos alcanzando ese ser “perfecto” con el que anhelamos ser, la “mejor versión de nosotros” y estas expectativas sólo terminan desilusionándonos, cansándonos y deprimiéndonos.

Está bien darnos chance para estar y cuidar de nosotros mismos, para salir con las personas que queremos, para ver una película, para ver memes, para procrastinar. Está bien retrasar algunas obligaciones con el fin de hacerlas en un día mas desocupado o menos estresante.

Está bien darnos chance de cometer un error, volverlo a intentar o de simplemente no hacer las cosas.

Es bueno comprender que no tenemos una deuda imaginaria con nadie, que las expectativas que otros tienen sobre nosotros no deben cambiar la forma que tenemos sobre nuestros sueños y nuestra versión de felicidad.

Entender esto cuesta tiempo: a mí me costó medio año en terapia. Estoy escribiendo todo esto porque a veces, a pesar de que ya logro entenderlo, me cuesta recordarlo: hay situaciones que demandan trabajo de por vida, y yo sigo trabajando en esto.

 

Gotta get up and get me something real.

Hoy soñé contigo. No sé por qué. No sé por qué cada tanto apareces ahí. Ni siquiera te pienso tanto… ¿o si? Espero que no. En mi sueño anhelaba mucho verte, pero no podía acercarme a ti. Tampoco podía ver tu rostro, era extraño. Yo quería acercarme a ti, quería que voltearas a verme y que también sintieras la misma emoción por verme. Pero no era así, nunca nos veíamos de frente.

Creo que ya nunca voy a volver a verte y sólo vas a seguir presente en mis sueños.

Está bien así.

Eres mejor en mis sueños.